Lluvia
Lluvia. Eran las 7:30 AM. El cielo estaba cubierto con grises nubes, y al extender su mano... Frías y delicadas gotas de agua cayeron sobre la palma de Helen, pero la gélida lluvia, que cada vez se tornaba más fuerte, no lo convenció de entrar a su cálida casa... Él sólo se quedó ahí parado dejando que el agua cubriera su chamarra y pantalones negros. Mientras un millar de cosas pasaban por su cabeza, Helen continuó ahí parado. Dejando que lo envolvieran los olores y sonidos que le traían aquellas gotas que caían repetitivamente. El sonido de las gotas golpeando las hojas, helechos, zarzas y la alta hierba, al igual que golpeaba las ramas y la corteza de los árboles. Y ese característico olor a lluvia y tierra mojada que lo llenaba de placer y satisfacción. Pero todos esos olores y sonidos lo hacían sentir otras cosas, como una enorme tranquilidad, y a la vez una profunda soledad. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un ronco y agudo maullido, al volver la cabeza para mira...